soy un héroe para mis hijos

Dani Aranda levanta los brazos tras cruzar la línea de llegada y cerrar con éxito su reto.  Foto: Alfred Lieury

64.800 kilos sábado. Domingo, 61.200. Una pequeña llaga en un pie y una uña negra. De las zapatillas. De no ir descalzo. Un fuerte dolor de estómago en la prueba de la bicicleta. Y nada más. En Dani Aranda completó domingo, hacia las nueve y media de la tarde, su segundo ironman consecutivo. Todo por ‘ Las ilusiones de Raúl ‘, un niño pequeño afectado por el síndrome de Dravet . Desde ayer, todavía no ha podido dormir. Vaciando el cuerpo de fuertes emociones y ahora ya, del cansancio, que empieza a salir. Nos reconoce que el sábado, después de hacer la prueba descalzo, intentó comerse un buen entrecot, pero «no me entraba nada» . Recuperó fuerzas a base de zumos. Hoy, a las 6 de la mañana, a través del facebook, concertàvem una entrevista. No se lo ha pensado dos veces y me ha contestado como siempre » qué bueno, gracias! «

Como tienes hoy el cuerpo?

Físicamente, me encuentro muy bien, pero debería dormir. Estoy muy excitado, de tantas emociones que he vivido. Cansado, también, pero no puedo dormir.

Ahora te reñaré, tú y yo hablábamos por facebook a las 6 de la mañana
Pero no podía dormir. Lo he intentado, me tiraba. Cada dos minutos me sonaba el móvil. Miraba los mensajes. Los contestaba. Y esperar a que venga la bajada del sueño. Ahí estamos!

Ha sido todo como una película, no?
Mejor que una película. Ni soñando lo podría haber salido todo tan bien.

Al día siguiente del primero, como te levantas?
Mi miedo era levantarme. Tenía mis dudas, para saber si la musculatura me respondería.

Te llegas a replantear el reto?
No, para nada. Cuando le anunciaron lo tenía claro. Incluso, antes había hecho unas pruebas y mentalmente ya me veía capacidad. Y ya era seguro que haría dos.

Como te preparas mentalmente para tirarte al agua Domingo?
Hacer uno solo ya es algo mental más que física. El cuerpo ya lo tienes entrenado durante un año o medio año para hacer la prueba. Yo soy una persona muy fuerte de cabeza. Es muy difícil que desfallezca. Estaba tanto mentalizado, que no podía fallar. Porque, ya no era un reto de Dani. Era un reto de ‘las ilusiones de Raúl’.

Y el domingo cuando te encuentras el mar otra vez, se hace una montaña?
No lo pensé. Sólo tenía una opción que era lanzarme al agua y completar la prueba.

¿Cómo te encontró en el agua?
Fue muy duro, porque, aparentemente no había mucho oleaje. Parecía que estaba calmada y mejor que el sábado. Pero había mucha corriente y cuando iba hacia la boya, me desplazaba. Calculo que si la prueba son 3.800 metros, habría hecho unos 4.500.

Dani completando los 180 kilómetros en bici.  Foto: Alfred LieuryY con la bici?
Duro. El tema del ritmo, no. Es un ironman que lo he hecho con mucha cabeza. Salí sin reloj para no estar pendiente del tiempo. Sino, de las sensaciones del cuerpo. Hacia los 110 kilómetros, diluvió. Y cogí mucho frío.Hasta el punto que tuve miedo de no conseguir el reto. Cuando m’acoblava a la bici, temblaba mucho. Pensaba que cogería una hipotermia.

Alguna vez te pasa por la cabeza abandonar?
No, para nada. Lo que sí me salió muy bien fue el correr. Mantuve el ritmo desde el inicio hasta el final. Ahora, desde el kilómetro 20 ya no tenía reservas. Corría por inercia, aunque no tenía calambres ni las piernas bloqueadas.

Cuando llegas a meta lloras?
Antes, ya empiezo a llorar. Bastante antes, porque culminaba un reto.

Es lo más bestia que has hecho?
Sí.

Lo volverías a hacer?
Por supuesto!

Aunque no hubiera una causa solidaria por medio?
En buscaríamos otra porque ha sido increíble el apoyo que he tenido. Soy un héroe para mis hijos y eso no se paga con nada. Notas en su mirada que están mirando a un héroe.

Has hablado con Raúl (el padre del niño enfermo)?
Sí. Se ha puesto a llorar y yo también. Ha sido muy emocionante.

Lo estás volviendo a hacer …
Estoy a punto de dejar escapar las lágrimas … (y ríe con los ojos llorosos).

Dani haciendo la maratón por el Paseo Manuel Puigvert de Calella.  Foto: Alfred LieurySe hizo extraño ponerte unos zapatos, después de tanto tiempo descalzo?
En la bici fui más cómodo porque pedaleaba con más fuerza. En la maratón, me sorprendió. Hace un año y medio que corro sin zapatillas y hace un par de semanas me puse unas viejas para probar. A los 20 minutos abandoné por una sobrecarga en los gemelos. Ayer me las volvieron a poner y aguanté como un león.

Ahora debe tocar cambiar rutinas, no?
Tengo que ir dejando progresivamente, porque no es bueno hacerlo de golpe después de una exigencia de entrenamiento tan alta. Ahora estaré más para la familia y los compensaré todo el tiempo que los he tenido en rincón.Y ahora, el 22 de diciembre, quiero completar las 24 horas seguidas corrientes, en las instalaciones de Can Dragó, en Barcelona. Es una carrera muy bonita porque la recaudación tiene una finalidad solidaria. Y la haré descalzo. Me han dicho que se puede hacer. La haré, pero sin kilometraje. Si hago, 100, de acuerdo y si son 150, también.

Raúl me dijo que tú le comentó, cuando corríamos juntos, » el agradecido soy yo «…
Es muy sencillo. Si tú miras todo lo que me ha aportado el reto, en el capítulo personal, y miras a tu hijo mayor, en la cara, y notas la felicidad y el orgullo del padre, esto está por encima de todo.

entrevista de CARLES PASCUAL

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